lunes, 24 de noviembre de 2008

Chocolate caliente


El humo de la taza caliente se subleva y hace figuras en el aire mientras que su aroma se saborea en el ambiente.

Hoy la tarde esta gris y las gotas de lluvia sigilosamente caen sobre todo lo que me rodea hilando una cortina cristalina que como una veleta se deja llevar por el viento.
Tomo mi taza y descalza me abro paso entre el mar tranquilo que cae del cielo.

Doy un sorbo a mi chocolate mientras voy sintiendo el frío del verde pasto que se entra por mis pies y se ramifica hacia cada rincón de mí ser. Llego a un banco de metal, donde el agua se siente menos y el silencio es tan profundo que puedo oír la voz de mi alma y cada uno de mis pensamientos acompañados por el latir de mi corazón.
La brisa fría de esta tarde neblinosa se hace más fuerte, pero la lluvia va decreciendo.

El aroma a chocolate, canela, vainilla y leche caliente me hacen sentir una aparente inocencia que se va abriendo camino hacia mi yo interior en busca de conversación.
Bajo la mirada y me veo reflejada en la taza de chocolate veo las ondas de mi pelo mi boca mi nariz y mis ojos grandes y negros que fijamente sostienen la mirada.

Y empiezo a adentrarme a mi mundo a recordar bonitos momentos, errores cometidos, miedos, preguntas y en serenidad queriendo sin querer voy dando vida a pensamientos que ya aparentemente habían sido guardados en el cofre del olvido.

Bruscamente muevo la taza y distorsiono lo que veía, tomo más chocolate pero esta vez dejo colgada la mirada en el aire.

La lluvia comienza de nuevo y aunque me mojo un poco decido quedarme, pienso en la vida en lo complejo de existir, de ser o no ser, en lo mágico de los sentimientos, en como cosas tan simples pueden significar demasiado.

Cierro mis ojos y subo la cabeza para poder sentir cada gota caer sobre mis mejillas y resbalarse por mi garganta y simplemente dejo de ser yo para ser todo lo que pienso y lo que siento, por unas horas paso a ser solo algo mas, como un árbol, una paloma o el mar y me dejo llevar por la ley del universo.

Hay cosas que por más palabras que tengas a tu alcance son imposibles de explicar, esta es una de ellas.
Sin darme cuenta la taza ya esta vacía, respiro el aire mojado y atesoro cada segundo de aquella tarde gris. Me pongo de pie y voy por más chocolate.

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