jueves, 3 de mayo de 2012
La espera, terminal C
domingo, 20 de noviembre de 2011
El hombre perfecto, ¿mito o realidad?

lunes, 12 de septiembre de 2011
Eres

Eres como un postre a toda hora
Eres el beso que calma mi ansiedad
Eres la azúcar que endulza mi café
Eres el mensajito lindo de todas las mañanas
Eres el cielo azul y el sol brillante en un día de playa
Eres el olor a yerba mojada
Eres la cancion que tarareo todo el dia
Eres una caricia tibia que no acaba
Eres el arcoiris después de la lluvia
Eres el autor de mis sonrisas
Eres la película de estreno que no me canso de ver
Eres la distancia que se acorta, el tiempo que pasa, los días que vuelan
Eres un amor de verano.
miércoles, 8 de junio de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Donde pueda verte

-No te alejes, quédate dónde pueda verte
La madre con solo una mirada profunda, directa y precisa le respondió sin palabras.
Pasaron los años y al final, mantenerse cerca, en lo seguro, en lo que ella conocía, era rutina diaria, ya no sentia la misma curiosidad por lo que se encontraba a distancia, su hambre por conocer y explorar el mundo había sido saciada con pan de excusas y agua de peligros inventados.
A eso de las 6 se sentaba en lo alto de una colina a ver el sol ocultarse en el horizonte y a pesar de que su ancla hecha de miedos la seguia a todas partes y enterraba las vagas ideas de partir fijaba su mirada en los pájaros que volaban por todo lo alto y una sensación de infinito renacía en su mirada.
En las noches, se sentaba en la fogata a escuchar historias de unos pocos que se habían atrevido a abandonar aquel pequeño pueblo, a veces en busca de sus sueños otra veces simplememte para romper la monotonía.
Varios días pasarón y lo que comenzó como una idea irealista de partir empezó a convertirse en un deseo ambicioso que poco a poco oxidaba las cadenas que la ataban a aquel lugar.
Viajar, conocer, ver más allá de lo que muchos ven, aventrurase hacia lo diferente, romper en pedacitos la monotonía y sacar del vocabulario la rutina…que tentador sonaba todo eso, podia sentir el viento que la impulsaba a tomar el riesgo, y al mismo tiempo el miedo y la duda cortarle el rostro. Sin embargo mientras mas lo pensaba más lo queria y lo necesitaba.
El sol se empezaba a decender, la brisa se hacia mas cortante y fría mientras que una tranquilidad disfrazada cubría el lugar. Se podía escuchar su corazón palpitar, sus manos estaban sudorosas y un enjambre de mariposas hacían fiesta en su estómago, las emociones se encontraban mientras la adrenalina corría por sus venas, es ahora o nunca, pensó.
miércoles, 27 de abril de 2011
wondering

jueves, 7 de abril de 2011
Adiós

Tomó las llaves que colgaban en el gancho de metal, suspiro profundo, encendió el auto y de un brusco aceleron empezó a manejar, las luces delanteras parecían abrirse paso entre las brumas que cubrían el asfalto y un viento frío revoloteaba sus cabellos.
Con la mirada fija en el horizonte y las manos sudorosas se puso a pensar en lo que acababa de hacer, ella no era de esas que actúan por impulso pero ya había aprendido quehay situaciones en la vida que es necesario lanzarse al abismo y solo queda rogar para aprender a volar antes de llegar al piso.
Por quinta vez miro por el retrovisor y las luces de la ciudad parecían quedarse cada vez mas atrás, y con ella se quedaban todos sus pesares, todos sus problemas, todas las lagrimas reprimidas, las mentiras caducadas y la sensación de amargura en los labios, pero sobre todo se quedaba él y todo el amor y el esfuerzo invertido en alguien que por muchos años fue la luz de sus ojos.
La noche caía, el viento soplaba, la carretera era larga y los pensamientos profundos. No tenia un plan, no tenia un rumbo, no tenia mas que la ropa puesta, su carrito blanco y los deseos de seguir adelante.
Sentía el peso de su partida caer sobre sus hombros y le paso varias veces por la cabeza la idea de volver, pero ¿volver a que? Si dónde nunca hubo no puede haber.
-No estoy escapando, se repetía entre dientes, empiezo a escribir un nuevo capítulo, borrón y cuenta nueva empezó a tararear, borrón y cuenta nueva.
Encendió la radio y mientras cambiaba de estación encontró aquella canción que era de los dos, de los días felices y las noches de estrellas, de la ilusión marchita que alguna vez fue primavera; parecía que mientras más trataba de escapar, más se encargaba el destino de restregárselo en la cara.
Sólo Dios sabe cuanto le costo dejarlo.
Volvió y fijo sus ojos en el horizonte y vio una hermosa luz blanca que cada vez se acercaba más y más….y más. Que bonita luz, pensó, que bonito adiós.

